3 ene 2010

Concierto de Año Nuevo 2010


El Concierto de Año Nuevo, de la Orquesta Filarmónica de Viena, 2010, fue dirigido por segunda vez por el francés Georges Prêtre. La decisión fue tomada "en reconocimiento de nuestros muchos años de colaboración y la amplia experiencia de Prêtre dentro de este género". El éxito del debut de este director en el Concierto de Año Nuevo 2008 "fue para el director, la orquesta y el público, muy gratificante" (en palabras de Clemens Hellsberg, de la Orquesta Filarmónica de Viena).


Georges Prêtre ha dirigido regularmente en Viena durante los últimos 47 años, y su obra con la Filarmónica de Viena ha abarcado el mismo periodo. Más recientemente, ha presentado siete conciertos con la orquesta en Viena, Milán, Vaduz, Baden-Baden y Linz. Por sus logros artísticos, Georges Prêtre ha sido galardonado varias veces en su patria de origen y también en Austria. Por ejemplo, en el año 2004 fue nombrado Comandante de la Legión Extranjera Francesa, y ese mismo año recibió la Medalla de Austria Para las Ciencias y las Artes, Primera Clase. Recientemente, recibió de manos del presidente francés el más alto honor dentro de la Legión Extranjera: "Grand Officier de la Légion d´Honneur".

El Concierto de Año Nuevo, transmitido a más de 70 países, es en términos de cobertura internacional el más grande evento de la música clásica en el mundo. La tradición de los conciertos de año nuevo comenzó durante la Segunda Guerra Mundial, y la Filarmónica de Viena los presenta no sólo como un representación de la cultura musical vienesa al más alto nivel, sino también para enviarle al mundo un saludo de Año Nuevo en el espíritu de la esperanza, la amistad y la paz.






Para visitar: Wiener Philharmoniker

Nota bene: Tuve que cambiar mi saludo de año nuevo, porque no me gustó lo que escribí. Hay muchas cosas que detesto de mi "mundo", la maldad de la gente, la falta de respeto, la agresión permanente por simple gusto, la falta de interés de mi país hacia la situación que nos está agobiando a todos... Pero no tengo que bajar yo de nivel, diciendo groserías en la web, porque así me pongo a la altura de los que critico. Dicho esto, les deseo a todos un hermoso año 2010, deseo de corazón que, ojalá, los únicos problemas que tengamos sean los chusmeríos baratos de los pueblos, o que del mundial Sudáfrica nos echen a patadas (gracias al genio de Maradona). No más guerra, no más violencia, no más delincuencia, no más hambre en el mundo. Y que en el planeta entero haya un atisbo de compasión por el dolor de los demás.


4 dic 2009

Franz Berwald (Estocolmo, 23 de julio de 1796 – 3 de abril de 1868



Franz Adolf Berwald es un compositor muy poco conocido. Posiblemente haya sido el mejor compositor escandinavo de su época, pero durante su vida se lo ignoró completamente y recién se lo descubrió a principios del siglo XX (la Fundación Berwald se creó en Suecia en el año 1909). Apenas aparece en los diccionarios y recién en los últimos tiempos se lo está comprendiendo de la forma adecuada. Escribió sinfonías, conciertos, música de cámara, óperas y operetas.

Durante mucho tiempo vivió en Berlín y Viena, por lo que se vinculó de forma decidida con el sinfonismo romántico alemán y mostró claras influencias de Beethoven, Schubert y Mendelssohn.
De todos modos su arte es sumamente personal, sin tendencias nacionalistas demasiado marcadas. Tampoco hay que considerarlo como el epígono del clasicismo vienés.

Pertenecía a una familia de origen alemán. A pesar de que no sabía nada de composición y armonía, Berwald comenzó a escribir muy pronto. En 1829 viaja Berlín para estudiar, y de paso abre un instituto ortopédico. Allí entabla amistad con Mendelssohn. Pero recién en 1841, cuando llega a Viena, empieza a saborear las mieles del éxito.

Compuso y llegó a estrenar una ópera llamada “Estrella de Soria”, que desde entonces conserva el honor de ser su mejor obra lírica. A Estocolmo volvió en 1849, y obtuvo el cargo de profesor en el Conservatorio. A pesar de todo, como había dicho al principio, fue completamente ignorado y murió en la más absoluta de las miserias.

Estrella de Soria, ópera en tres actos. Finale.



Su producción es escasa en cantidad, pero sin embargo se puede encontrar su genio creador en, por ejemplo, su música de cámara (tríos, cuartetos de cuerdas, dos quintetos con piano, etc.), en sus poemas sinfónicos (todos compuestos antes que los de Liszt, que, dicho sea de paso, estaba sumamente impresionado por las dotes de este músico sueco) y, sobre todo, en sus cuatro sinfonías.

Giacomo Manzoni escribe: “En su producción Berwald toma los movimientos de Beethoven y, en parte, de Schubert, su casi coetáneo: no por eso es un epígono”.

La parte más personal de su obra está en las sinfonías. La segunda, “Sérieuse”, compuesta en 1842, tiene un sorprendente rigor de estructura y una riqueza de ideas melódicas tal que algunos autores se animan a hablar de Berwald como del “Schubert sueco”.

La cuarta sinfonía, la “Singuliére”, compuesta en 1845, es aún más sorprendente: el primer movimiento nos recuerda a Berlioz y, con la audacia de su construcción, no se queda atrás ante los primeros movimientos sinfónicos de los más celebrados músicos románticos. En esta sinfonía, por otra parte, se escuchan anticipos brahmsianos, sobre todo en el último movimiento. Es notable la influencia de Johannes Brahms en la obra de Franz Berwald, en especial durante el apogeo de su producción artística.



Otra obra que llama poderosamente la atención es su “Cuarteto no. 1 en Sol menor”, compuesto en 1818 en Estocolmo, donde también se presenta una influencia extraordinaria: la de Schubert (a pesar de que no podía conocerlo; Estocolmo en aquella época estaba completamente al margen de toda actividad musical que no fuese de reflejos, y además los mayores artífices del Romanticismo, desde Mendelssohn hasta Schumann, pasando por Liszt y Chopin, todavía estaban en la infancia, literalmente hablando, eran niños).

Otras obras exquisitas son el “Cuarteto no. 2 en Mi bemol mayor” (1849) y el “Cuarteto no. 3 en La menor”, del mismo año.



Sinfonía No. 2 en Sol menor, “Sérieuse” (Seria)

Compuesta entre 1841 y 1842 para la Musikverein de Viena; estrenada el 2 de diciembre de 1843 en Estocolmo, bajo la dirección de Johann Berwald (primo del compositor). Fue la única que estrenó en su vida. La crítica la destrozó: la consideró una obra “pretenciosa”, con “extravagantes modulaciones” que formaban un “lío musical”, o mejor dicho “antimusical”, sin la más mínima idea melódica “inteligible”.

“El primer movimiento es un Allegro con energía, de un ritmo riguroso y variado, animado por una orquesta amplia y potente. Un tema cantabile y flexible, especialmente, recorre la cuerda con insistencia. A este tiempo sucede un Adagio maestoso, en fa mayor, de una noble grandeza, una especie de grave meditación que alcanza una expresiva plenitud hacia el centro de la pieza, con un fortissimo a base de acordes ascendentes en la orquesta que precede a la repetición del tema. Hay que señalar que, triste revancha póstuma, este Adagio se tocó en el entierro del autor.
El Scherzo tiene un carácter fantástico, de esencia romántica muy marcada, y en él la cuerda gira sobre las precisas acentuaciones del viento. Un recuerdo del Adagio precede al final, que se encadena directamente con el Allegro Molto, que es sin dudas la página más asombrosa de la obra en dos aspectos: Berwald logra en ella una construcción que anticipa con mucho la evolución de la sinfonía romántica en una síntesis estilística de los anteriores movimientos; y por otra parte, la facilidad y la fuerza de la escritura nos impresiona: sucesión de secuencias melódicas y rítmicas contrastadas, soberana libertad en las modulaciones, potencia concisa de las ideas, que redundan en dinámicas opuestas bajo iluminaciones fugaces y vivamente resaltadas. Una breve y magnífica llamada de los trombones concluye la obra.” (1)



Bibliografía
(1) Guía de la música sinfónica / bajo la dirección de François-René Tranchefort... [et.al.] ; versión española de Eduardo Rincón. — 2a ed. — Madrid : Alianza, 2002 (pp. 152-153)








26 nov 2009

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer (25 Noviembre)



Debemos hacer frente común. La violencia contra la mujer no puede ser tolerada, en ninguna forma, en ningún contexto, en ninguna circunstancia, por ningún dirigente político ni por ningún gobierno.

- Ban Ki-Moon, Secretario General de las Naciones Unidas

El 17 de noviembre de 1999, a través de la Resolución 54/134, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 25 de noviembre como el “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”. La fecha fue elegida en conmemoración del brutal asesinato en 1960 de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas de la República Dominicana, por orden del gobernante dominicano Rafael Trujillo (1930-1961). El 20 de diciembre de 1993, la Asamblea General aprobó la Declaración Sobre la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer (A/RES/48/104).

Por favor, permítanme unos minutos. La violencia no está solamente en el abuso físico, léase golpes. La violencia psicológica y sexual es terrible. El abuso psicológico se utiliza de forma sistemática para degradar a la víctima, destruir la autoestima. En este caso estamos hablando de las mujeres como víctimas, pero sabemos perfectamente que hay muchos hombres que sufren estos mismos abusos. Pero no nos vayamos del tema, por ahora. La violencia física se detecta muy facil, porque deja huellas visibles: moretones, quebraduras, quemaduras, etc.

Pero las cicatrices que deja el abuso psicológico en la psique y en el alma son mucho más difíciles de detectar. No, en realidad no son díficiles de detectar: a la víctima le resulta más difícil buscar ayuda y obtenerla. En primer lugar, la manipulación de la violencia psicológica socava y termina destruyendo la autoestima de la víctima. Los daños son tremendos, si es que logra darse cuenta y busca ayuda, le es dificil conseguirla.

Pero por favor, no seamos hipócritas. En este día tan especial, démonos cuenta de que las mujeres también pueden ser sumamente crueles a la hora de agredir, física o psicológicamente, a otras mujeres. De nada sirve que portemos estandartes, que hagamos campañas, en contra de los abusos de género.

Si usted, señora/señorita, permite, tolera, que su novio/marido/amante/amigovio se burle o insulte a otra mujer, está siendo cómplice de abuso. O cuando hablan de la "puta que vive en la otra cuadra" (porque tiene amigos varones y para colmo, la muy atorranta, es ¡soltera!) o de la "lesbiana" (porque tiene amigas mujeres). Finalmente, les cuento que no tiene sentido que vayan a la iglesia todos los domingos a golpearse el pecho y cantar salmos; en el confesionario, ¿quién confiesa haberle hecho daño de palabra a otra persona? (Algún día voy a hablar respecto a esto, sobre el bien y el mal inherente al ser humano. Y por qué se utiliza la condición física, la condición sexual, la raza, o el credo, como insulto).

Pero por ahora, los dejo. Solamente quiero que las damas que lean este brevísimo texto, consideren lo que dije: hagan la prueba, chicas, traten de no burlarse más de otras chicas, traten de no permitirles a sus amigos que se burlen de otras chicas, hagan la prueba. Y ahí sí, podremos empezar a luchar en serio en contra de la violencia de género.

Muchas gracias!




11 nov 2009

Arthur Honegger (1892-1955)




Arthur (Oscar) Honegger fue un notable compositor suizo, que nació en Francia y vivió gran parte de su vida en París. Fue miembro del Grupo de los Seis. La obra de su autoría que más se interpreta es posiblemente “Pacific 231”, que imita el sonido de una locomotora a vapor.

Arthur Honegger nació de padres suizos (su padre, que yo sepa, era de Zurich). Al principio estudió armonía y violín en París, y tras un breve periodo en Zurich regresgó a estudiar con Charles Widor y Vincent d´Indy. En 1918 escribió el ballet “Le dit des jeux du monde”, que por lo general se considera como su primera obra característica. En 1926 se casó con Andrée Vaurabourg, pianista y antigua compañera de estudios en el Conservatorio de París. Tuvieron una hija, Pascale, que nació en 1932. Honegger tuvo también un hijo, Jean-Claude (1926-2003), con la cantante Claire Croiza.

A principios de la década de 1920, Arthur Honegger saltó a la fama con su “salmo dramático”, “Le Roi David”, que todavía está en su repertorio coral. Entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial fue bastante prolífico. Compuso la música para el film épico “Napoleón”, de Abel Gance, 1927. Compuso nueve ballets y tres obras vocales, entre otras. Una de esas obras escénicas, “Jeanne d´Arc au bücher” (1935), un “oratorio dramático”, es considerada una de sus obras más finas. Además de obras escritas en solitario, colaboró también con Jacques Ibert en una ópera (L´Aiglon, 1937) y una opereta. Durante este periodo compuso “Danse de la Chévre” (1921), una pieza esencial en el repertorio de la flauta. Dedicado a René Le Roy y escrita para flauta sola, esta pieza es vivaz y juvenil, pero con la misma franqueza de toda la obra de Honegger.

Arthur Honegger siempre había estado en contacto con Suiza, el país natal de sus padres; pero con el estallido de la guerra y la invasión de los Nazis, se encontró atrapado en París. Se unió a la Resistencia Francesa, y en general no se vio afectado por los mismos Nazis, que le permitieron continuar con su obra sin demasiadas interferencias. Pero igual se deprimió muchísimo por la guerra.

Entre el estallido de la guerra y su muerte, escribió sus últimas cuatro sinfonías (de la número dos a la cinco), que están entre las obras sinfónicas más impactantes del siglo XX. De estas, la tercera, subtitulada “Symphonie liturgique”, y con sus tres movimientos que evocan la Misa Latina (Dies Irae, De profundis clamavi, Dona nobis pacem), posiblemente es la más conocida. Escrita en 1946, justo después de terminada la guerra, tiene paralelismos con la “Sinfonia da Requiem”, de Benjamin Britten (1940). En un completo contraste con su obra, está la Sinfonía No. 4, lírica, nostálgica, subtitulada “Deliciae Basiliensis” (los placeres de Basilea”), escrita como un tributo a los días de descanso que pasaba en aquella ciudad suiza durante la guerra.

Arthur Honegger fue muy conocido como un gran entusiasta, y una vez dijo: “Siempre he amado con pasión a las locomotoras. Para mí son criaturas vivientes, y las amo al igual que otros aman a las mujeres o a los caballos”. Su “movimiento sinfónico”, “Pacific 231” (una representación de una locomotora a vapor) le ganó una gran notoriedad en 1923. En 1953 escribió su última composición, “A Christmas Cantata”.

Arthur Honegger murió en su casa el 27 de noviembre de 1955, y fue sepultado en el Cimetiére Saint-Vincent, en el barrio de Montmartre, de París.

Los elementos del estilo de Arthur Honegger son: el contrapunto Bachiano, ritmos dinámicos, armonías altamente coloridas, amplitud melódica, un uso impresionista de las sonoridades orquestales, y una preocupación particular por la arquitectura formal. Su estilo tiene más peso y es más solemne que el de sus colegas del Grupo de los Seis. Lejos de reaccionar contra el Romanticismo alemán, como lo hacían los miembros del Grupo, las obras maduras de Honegger muestran evidencias de su influencia distintiva. A pesar de las diferencias en sus estilos, Honegger y Milhaud eran grandes amigos, incluso habían estudiado juntos en el Conservatorio de París. Milhaud le dedicó su cuarto quinteto de cuerdas a la memoria de Arthur, mientras que Francis Poulenc le dedicó su Sonata para Clarinete.

Arthur Honegger: Pacific 231


Arthur Honegger: Pastorale d´été. The Netherlands Radio Philharmonic Orchestra, direcc: Jean Fournet.


Fuente: Bach Cantatas Website
véase: http://www.bach-cantatas.com/Lib/Honegger-Arthur.htm