26 nov. 2009

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer (25 Noviembre)



Debemos hacer frente común. La violencia contra la mujer no puede ser tolerada, en ninguna forma, en ningún contexto, en ninguna circunstancia, por ningún dirigente político ni por ningún gobierno.

- Ban Ki-Moon, Secretario General de las Naciones Unidas

El 17 de noviembre de 1999, a través de la Resolución 54/134, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 25 de noviembre como el “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”. La fecha fue elegida en conmemoración del brutal asesinato en 1960 de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas de la República Dominicana, por orden del gobernante dominicano Rafael Trujillo (1930-1961). El 20 de diciembre de 1993, la Asamblea General aprobó la Declaración Sobre la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer (A/RES/48/104).

Por favor, permítanme unos minutos. La violencia no está solamente en el abuso físico, léase golpes. La violencia psicológica y sexual es terrible. El abuso psicológico se utiliza de forma sistemática para degradar a la víctima, destruir la autoestima. En este caso estamos hablando de las mujeres como víctimas, pero sabemos perfectamente que hay muchos hombres que sufren estos mismos abusos. Pero no nos vayamos del tema, por ahora. La violencia física se detecta muy facil, porque deja huellas visibles: moretones, quebraduras, quemaduras, etc.

Pero las cicatrices que deja el abuso psicológico en la psique y en el alma son mucho más difíciles de detectar. No, en realidad no son díficiles de detectar: a la víctima le resulta más difícil buscar ayuda y obtenerla. En primer lugar, la manipulación de la violencia psicológica socava y termina destruyendo la autoestima de la víctima. Los daños son tremendos, si es que logra darse cuenta y busca ayuda, le es dificil conseguirla.

Pero por favor, no seamos hipócritas. En este día tan especial, démonos cuenta de que las mujeres también pueden ser sumamente crueles a la hora de agredir, física o psicológicamente, a otras mujeres. De nada sirve que portemos estandartes, que hagamos campañas, en contra de los abusos de género.

Si usted, señora/señorita, permite, tolera, que su novio/marido/amante/amigovio se burle o insulte a otra mujer, está siendo cómplice de abuso. O cuando hablan de la "puta que vive en la otra cuadra" (porque tiene amigos varones y para colmo, la muy atorranta, es ¡soltera!) o de la "lesbiana" (porque tiene amigas mujeres). Finalmente, les cuento que no tiene sentido que vayan a la iglesia todos los domingos a golpearse el pecho y cantar salmos; en el confesionario, ¿quién confiesa haberle hecho daño de palabra a otra persona? (Algún día voy a hablar respecto a esto, sobre el bien y el mal inherente al ser humano. Y por qué se utiliza la condición física, la condición sexual, la raza, o el credo, como insulto).

Pero por ahora, los dejo. Solamente quiero que las damas que lean este brevísimo texto, consideren lo que dije: hagan la prueba, chicas, traten de no burlarse más de otras chicas, traten de no permitirles a sus amigos que se burlen de otras chicas, hagan la prueba. Y ahí sí, podremos empezar a luchar en serio en contra de la violencia de género.

Muchas gracias!




11 nov. 2009

Arthur Honegger (1892-1955)




Arthur (Oscar) Honegger fue un notable compositor suizo, que nació en Francia y vivió gran parte de su vida en París. Fue miembro del Grupo de los Seis. La obra de su autoría que más se interpreta es posiblemente “Pacific 231”, que imita el sonido de una locomotora a vapor.

Arthur Honegger nació de padres suizos (su padre, que yo sepa, era de Zurich). Al principio estudió armonía y violín en París, y tras un breve periodo en Zurich regresgó a estudiar con Charles Widor y Vincent d´Indy. En 1918 escribió el ballet “Le dit des jeux du monde”, que por lo general se considera como su primera obra característica. En 1926 se casó con Andrée Vaurabourg, pianista y antigua compañera de estudios en el Conservatorio de París. Tuvieron una hija, Pascale, que nació en 1932. Honegger tuvo también un hijo, Jean-Claude (1926-2003), con la cantante Claire Croiza.

A principios de la década de 1920, Arthur Honegger saltó a la fama con su “salmo dramático”, “Le Roi David”, que todavía está en su repertorio coral. Entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial fue bastante prolífico. Compuso la música para el film épico “Napoleón”, de Abel Gance, 1927. Compuso nueve ballets y tres obras vocales, entre otras. Una de esas obras escénicas, “Jeanne d´Arc au bücher” (1935), un “oratorio dramático”, es considerada una de sus obras más finas. Además de obras escritas en solitario, colaboró también con Jacques Ibert en una ópera (L´Aiglon, 1937) y una opereta. Durante este periodo compuso “Danse de la Chévre” (1921), una pieza esencial en el repertorio de la flauta. Dedicado a René Le Roy y escrita para flauta sola, esta pieza es vivaz y juvenil, pero con la misma franqueza de toda la obra de Honegger.

Arthur Honegger siempre había estado en contacto con Suiza, el país natal de sus padres; pero con el estallido de la guerra y la invasión de los Nazis, se encontró atrapado en París. Se unió a la Resistencia Francesa, y en general no se vio afectado por los mismos Nazis, que le permitieron continuar con su obra sin demasiadas interferencias. Pero igual se deprimió muchísimo por la guerra.

Entre el estallido de la guerra y su muerte, escribió sus últimas cuatro sinfonías (de la número dos a la cinco), que están entre las obras sinfónicas más impactantes del siglo XX. De estas, la tercera, subtitulada “Symphonie liturgique”, y con sus tres movimientos que evocan la Misa Latina (Dies Irae, De profundis clamavi, Dona nobis pacem), posiblemente es la más conocida. Escrita en 1946, justo después de terminada la guerra, tiene paralelismos con la “Sinfonia da Requiem”, de Benjamin Britten (1940). En un completo contraste con su obra, está la Sinfonía No. 4, lírica, nostálgica, subtitulada “Deliciae Basiliensis” (los placeres de Basilea”), escrita como un tributo a los días de descanso que pasaba en aquella ciudad suiza durante la guerra.

Arthur Honegger fue muy conocido como un gran entusiasta, y una vez dijo: “Siempre he amado con pasión a las locomotoras. Para mí son criaturas vivientes, y las amo al igual que otros aman a las mujeres o a los caballos”. Su “movimiento sinfónico”, “Pacific 231” (una representación de una locomotora a vapor) le ganó una gran notoriedad en 1923. En 1953 escribió su última composición, “A Christmas Cantata”.

Arthur Honegger murió en su casa el 27 de noviembre de 1955, y fue sepultado en el Cimetiére Saint-Vincent, en el barrio de Montmartre, de París.

Los elementos del estilo de Arthur Honegger son: el contrapunto Bachiano, ritmos dinámicos, armonías altamente coloridas, amplitud melódica, un uso impresionista de las sonoridades orquestales, y una preocupación particular por la arquitectura formal. Su estilo tiene más peso y es más solemne que el de sus colegas del Grupo de los Seis. Lejos de reaccionar contra el Romanticismo alemán, como lo hacían los miembros del Grupo, las obras maduras de Honegger muestran evidencias de su influencia distintiva. A pesar de las diferencias en sus estilos, Honegger y Milhaud eran grandes amigos, incluso habían estudiado juntos en el Conservatorio de París. Milhaud le dedicó su cuarto quinteto de cuerdas a la memoria de Arthur, mientras que Francis Poulenc le dedicó su Sonata para Clarinete.

Arthur Honegger: Pacific 231


Arthur Honegger: Pastorale d´été. The Netherlands Radio Philharmonic Orchestra, direcc: Jean Fournet.


Fuente: Bach Cantatas Website
véase: http://www.bach-cantatas.com/Lib/Honegger-Arthur.htm